4 Secretos de un Coach para los profesionales de la medicina

 En Coaching-Gerencia

Secretos de un Coach para los profesionales de la medicina

La mente, las ganas y un enfoque positivo tiene un poder casi mágico, un poder que la ciencia intenta comprender.

Los que hacemos trabajo de crecimiento individual, conocemos de primera mano las capacidades y competencias que puede desarrollar una persona. Hemos visto que cuando una persona es llevada de la mano y se enfoca puede lograr cambios internos insospechados. Por eso comparto estas palabras.

Mi más reciente visita al médico

Recientemente por motivo de una afección oftalmológica tuve la necesidad de acudir al médico; debo confesar que acepté visitar al médico, porque ya no tenía otra opción. Es importante destacar que este galeno, que acababa de conocer, es todo un profesional: un dominio de sus conocimientos como oftalmólogo, habla con la propiedad que le otorga sus estudios, hizo, pienso yo, las preguntas precisas para realizar el diagnóstico y utiliza los equipos con mucha destreza y pulcritud.

Claro, por motivo de las normas de bioseguridad que hoy imperan por la pandemia, siento que fue muy directivo, usando expresiones como: “siéntese allí’, “no toque nada”, “no se quite la mascarilla” … se colocó los guantes quirúrgicos, luego de lavarse las manos muy bien y sin intercambiar palabras, me preguntó: ¿cuál es el motivo de su consulta?, mirando fijamente su computador; en ningún momento me miró a los ojos, o hizo un gesto para demostrar empatía, hasta que terminó de preguntar y escribir en su computadora.

Ante el miedo natural, de no saber que enfermedad se tiene, uno espera una sonrisa, una mirada a los ojos, una palabra de aliento, que calme la ansiedad, nunca uno espera una actitud casi robótica de un profesional que hace preguntas y preguntas.

Durante toda mi vida, me he visto en la necesidad de asistir al médico, y con algunas excepciones, cuando termino cada consulta, quedo con la sensación de que los profesionales de la salud están más inmersos en sus yo interno y en sus conocimientos que en establecer una verdadera relación médico – paciente.

En ocasiones, según mi juicio, pareciera que están obligados a cumplir con una rutina, en un tiempo determinado, para luego decir: “que pase el siguiente”.

Un cambio de enfoque

Cuando una persona asiste al consultorio médico, lo hace desde el miedo, producto de la inseguridad que produce tener una enfermedad, por lo que es imprescindible que se establezca una relación cordial con el médico, y así apaciguar la angustia, de lo contrario, el paciente sale de la consulta, por lo menos es mi caso, con un sentimiento de vacío y una sensación de que no fuiste escuchado.

Quiero, expresar mi agradecimiento y respeto público a los profesionales de la salud, quienes ante las vicisitudes de sus pacientes se mantienen enérgicos y dispuestos a ayudar. Esta historia que hoy presento tiene como objetivo apoyar en la reflexión, en el coaching, para que la relación médica–paciente sea mejor cada día y para que personas que como yo evitamos ir al médico, ganemos la confianza necesaria para la consulta periódica.

Les ruego a mis lectores que vean esta historia como un aporte y que, si se animan a comentarla, lo hagan brindando palabras constructivas, porque en definitiva ese es mi objetivo. De esta manera, de acuerdo con mi experiencia y dominio del coaching, le propongo a los estudiantes y profesionales de la salud que además de escribir en su computador, sonrían y miren a los ojos a sus pacientes, manifiéstense desde el amor; eso los ayudará a tener mayor rapport con el paciente y el paciente sentirá paz. Y sobre todo el conocimiento que las emociones negativas solo ayudan a complicar el cuadro médico de un paciente.

“A menudo he encontrado que los pacientes a quienes se les da amor, creatividad y humanidad encuentran la paz que están buscando. ” Pat Adams.

4 tips que pueden ayudarte a tener mejores resultados como médico:

  1. Practica la escucha activa: “escuchar’ es una parte importante de la comunicación… todo transmite… escuchar al otro conlleva un proceso de disposición y concentración, amerita enfocarnos en el cuerpo, los gestos, la mirada del otro, más allá de sus palabras. El paciente sentirá que realmente está siendo escuchado y atendido cuando le expresas que lo estas escuchando y no distraído con otras actividades, como por ejemplo leyendo mensajes de texto o escribiendo en la computadora.
  2. Escucha de manera empática: adapta tu lenguaje a sus palabras y deja que se exprese, dale el tiempo y el espacio para que hable y diga lo que le sucede, esto mejorará la conexión y ayudará a entender qué le sucede y/o descubrir síntomas ocultos por el miedo.
  3. Pregunta, siempre con interés. La indagación es poderosa para descubrir cosas que te permiten descubrir datos para el diagnóstico y para el paciente descubrir y reflexionar sobre sus acciones. No realices preguntas que no tengan un objetivo, el paciente no es tonto.
  4. Al hablar y al escuchar, recuerda mirar a los ojos del paciente; sonríe de manera bondadosa; quita la cara de póker. Crea el escenario para que el paciente esté cómodo y pueda confiar en ti, más allá de que esté allí para buscar una solución médica o farmacológica.

Conclusión:

Mi respeto y consideración a todos los médicos que, en estos momentos de crisis mundial, ¡son los héroes!, estoy seguro que si practicamos estas herramientas de comunicación, será mejor el resultado, porque el paciente, encontrará, además de mejoría para sus dolencias, paz y amor, que se devolverá en confianza y respeto.

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