Mentiras: armas de doble filo

 In José Luis Halmoguera

Mentiras: armas de doble filo

“Con una mentira es posible que engañes; pero cualquier mentira te dice a ti mismo una gran verdad: eres débil”. La Hoguera de las Vanidades de Tom Walfe

Todos los seres humanos en alguna ocasión nos hemos enfrentado a la necesidad de mentir o fingir, para salir de una situación embarazosa o para buscar una solución efímera a algún acontecimiento puntual. Por ejemplo en un juego de cartas o ajedrez donde buscamos de ocultar nuestras emociones para evitar que el otro nos descubra la próxima acción.

Se dice que los negociadores por excelencia ponen cara de Póker, es decir, ponen una cara inexpresiva para ocultar sus emociones.

¿Y es que acaso eso no es lo mismo que fingir?

Digamos que sí. Es una mentira que tiene como propósito evitar que el otro descubra como reaccionamos frente a las propuestas o respuestas del interlocutor.

La relevancia desfavorable que tiene la mentira en las relaciones humanas no está en la palabra o actitud que se expresa para salvarnos de “una situación en particular” sino en la cotidianidad y frecuencia en que se expresa.

Cuando decimos algo de manera recurrente, sabiendo que no es cierto, se evade la verdad.

Cuando damos píe constantemente a que otros encubran nuestros argumentos injustificados también estamos esquivando la verdad. Así se determina que la mentira es el valor que sobresale de la personalidad de quien, por costumbre, oculta la verdad.

Por ejemplo, una persona que frecuentemente produce en su rostro cara de póker, o que permanentemente se le descubren las mentiras, o que invita a otro a decir lo contrario a la verdad para mantener el estatus, es poco probable que la gente quiera acercarse a él aunque sea para una charla insustancial o banal.

Las personas buscamos entablar lazos mínimos de confianza.

Y de esta manera relacionarnos eficientemente dado que si no podemos determinar cómo piensa o actúa con quien entablamos conversaciones la relación se hace pesada o poco productiva.

La mentira es una declaración que, a corto o mediano plazo, deteriora las relaciones humanas ya sea porque de alguna manera las consecuencias de pronunciarlas afectan al otro o porque las otras personas que están alrededor del mentiroso se dan cuenta que no es digno de merecer confianza. Las palabras tienen poder

Walfe en su frase nos dice que quien miente es débil. Tal vez es una expresión fuerte para quienes consideran que las mentiras son necesarias para engañar y sacar ventajas del otro. Definamos debilidad y contrarrestemos el significado con el liderazgo de quienes dirigen o coordinan equipos de trabajo.

Debilidad quiere decir: Falta de fuerza o poder de decisión. Una persona débil de carácter, generalmente se muestra dominado, sin importar que sus facciones y su actitud sean duras.

Ellos son manipuladores con los otros y así como son objeto de manipulaciones o engaños, también son canal para la mentira.

Una situación que en algún momento tuve que resolver me enseñó que la mentira tiene patas cortas.

“Un colega hace mucho tiempo me invitó a ocultar la verdad a quien era nuestro jefe con el propósito de mantener el hilo de la mentira que él le había dicho. En un primer momento, no lo voy a negar, titubee pensando que al mantener la mentira no haría mayor daño pues era algo que según mi juicio era una tontería.

No obstante, en un momento de reflexión le comenté a mi compañero qué sentido tiene, ocultar la verdad si tarde o temprano nuestro jefe descubrirá que fue lo que realmente pasó.

Mantenerte firme ante la mentira has dicho sólo logrará que te tomen como irresponsable o deshonesto.

Es mejor le digas que te equivocaste y ya. Es mejor asumir la responsabilidad y conservar la confianza que te tenemos. Yo por mi parte no te acompañaré.

Afortunadamente mi compañero, reflexionó y le dijo al jefe que realmente había sucedido y que en el primer momento había ocultado la verdad por temor a una reacción negativa.

El jefe con voz suave y comprensiva le dijo: “yo sé que fue lo que sucedió y estaba esperando que recapacitaras. Eres un afortunado al recapacitar y así mantener mi respeto. Recuerda cuando dices mentiras sólo evidencias que no eres apto para asumir responsabilidades”

Reflexión

¿Qué hubiera sucedido si mi compañero hubiera insistido en decir su mentira?

¿Realmente tiene sentido decir una mentira en una compañía, donde el riesgo siempre estará presente y el trabajo en equipo es también para resolver los problemas?

Pensar que la gente es tonta al creer en una mentira no es otra cosa que engañarse así mismo. En ocasiones, nos hacemos los desentendidos para no buscar mayores problemas ante una mentira y no nos damos cuenta que paso a paso perdemos lo más valioso: el honor.

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