Perseverancia: más que una palabra en el CV

 In Coaching-Gerencia, José Luis Halmoguera

Perseverancia, más que una palabra en el CV

Muchos autores de libros de auto-ayuda, coach profesionales, influencer en el tema de emprendimiento, se manifiestan sobre la necesidad de mantenerse perseverantes frente a los proyectos en los que nos embarcamos en nuestra vida; todos tienen razón, la perseverancia es una condición que como gestores de nuestro proyecto de vida o como líderes de una comunidad o empresa debemos desarrollar.

La perseverancia es firmeza y constancia

La perseverancia, se define de manera sencilla como la firmeza y la constancia en la manera de ser o de obrar. Se alimenta de la importancia que tenga la persona sobre insistir y continuar y de la capacidad de resiliencia que se haya desarrollado. Por ejemplo: una persona se puede considerar perseverante cuando se dice así mismo: “Si sigo insistiendo, lo voy a conseguir, va a resultar…”, claro está, si sus palabras y sus acciones son coherentes a este pensamiento, y así se evidencia en su experiencia.

La hoja de vida te describe

Por el contrario, una persona que se define como perseverante en su CV (currículo), puede pensar o inclusive decir que tiene esa conducta, pero su acción no es coherente con su pensamiento, y tampoco se refleja en su experiencia, por ejemplo, alguien que señala la perseverancia como una de sus virtudes, pero su gestión y los resultados de su actuación señalados en su hoja de vida, demuestran lo contrario; que es un procrastinador o que dura poco tiempo en sus trabajos pues se rinde fácilmente en los contratiempos laborales o en las dificultades que se le presentan en sus proyectos o emprendimientos, en fin, no se prepara para lograr lo que se fijó como objetivo.

Perseverar es “El arte de permanecer atento e imperturbable siguiendo una línea clara de pensamiento y acción para alcanzar un determinado propósito”.

Re-enfocar las acciones con la meta en la mente

En mi opinión, esto es cierto, sólo que hay que tomar en cuenta que, a pesar que tengamos la meta en la mente, igual en el procedimiento y acciones nos podemos equivocar, y no por eso debemos sentir que hemos perdido el tiempo, y abandonar la meta… ¡por el contrario, hemos ganado experiencia!, la cual para el momento en que re-enfoquemos las acciones, si hemos sido consciente en cuando cometimos los errores, no los volveremos a cometer y así podremos lograr lo propuesto.

Cuando las actividades que realizamos para lograr los objetivos, resultan no ser las apropiadas, es allí donde debemos cambiar la estrategia, e inclusive la forma de proceder, pero nunca cambiar nuestros sueños, nuestra meta.

“Cuando las cosas no salen como nos gustan, lo relevante es no cambiar el objetivo, ni nuestros sueños, lo que hay que cambiar es la manera de pensar, de hablar y actuar ante los desafíos”

Una propuesta de ayuda para cuando no resultan las acciones, es:

  • Mantén tu sueño y tu objetivo.
  • Revisa lo que piensas y busca alternativas, plantea revisar si tu conducta es coherente a tu pensamiento y a tus palabras.
  • Observa lo que haces y su impacto, quizás en el procedimiento encuentras algún error que debes corregir
  • Busca otras maneras de hacerlo. Trabaja en tu flexibilidad para encontrar otros caminos.
  • Pide ayuda a otras personas que tengan experiencia con objetivos parecidos a los tuyos.
  • Capitaliza los errores como aprendizaje. En ocasiones los errores son un tesoro de aprendizaje.
  • Evita las relaciones tóxicas
  • Cada día, trabaja en tu autoestima: mírate al espejo, respira profundamente y conscientemente… aliméntate sanamente, dedícate a ti.

“El único fracaso es abandonar antes de llegar a la meta, aprende a perseverar para triunfar. Los errores son sólo obstáculos que vencer”.

Conclusión:

Tener el valor de la perseverancia, involucra trabajar con la meta en la mente, también estar consciente de nuestras competencias y declararse aprendiz: no cerrarse a lo nuevo, a aprender de los errores y tomar los conocimientos de otros; también involucra esforzarse en tener la voluntad y el temple para continuar, aún con contratiempos para alcanzar una meta; es fundamental tener un objetivo claro o una meta que justifique el esfuerzo.

También, sobreponernos al cansancio y la frustración; mantener la ilusión de acercarnos al sueño y hacer que las cosas sucedan y bien.

La perseverancia nos invita a ser decididos, dedicados, pacientes y con voluntad firme, a plantearnos objetivos de manera constante y luchar por ellos, contra viento y marea. Con la práctica y fuerte convicción, este grupo de valores son significativos para apoyarnos y salir adelante no sólo para cumplir las metas, sino también para salir airosos ante cualquier situación complicada por la que estemos pasando.

“No conozco una empresa o comunidad que no reconozca la perseverancia como un valor relevante para alcanzar el éxito”.

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