Las palabras tienen poder

 In Coaching-Gerencia, José Luis Halmoguera

Las palabras tienen poder

El poder de la palabra

“para poder ser zapato, primero tienes que ser alpargata” fueron las palabras que le dijo un campesino a su hija, cuando iniciaba la universidad… fue tan determinante esa frase para la joven, que hoy con más de 30 años de edad, y con muchas ideas de emprendimiento, esta profesional, se comporta de manera tímida, con miedo a la negociación, con ambiciones que no se atreve a desarrollar porque dice que primero debe ser alpargata.

¿Es importante la intención , el tono y el tiempo en que se pronuncian las palabras?

Seguramente el padre de esta señorita, dentro de sus conocimientos y buena intención, con estas palabras quiso darle entender a su hija que debía ser humilde, o que, para poder dar instrucciones, primero debía saber recibir instrucciones… no sabemos cuál fue el propósito del señor, lo cierto es que la chica, se hace el juicio de que ella tiene que ser sumisa, de que debe ser sólo receptora de instrucciones. Le atemoriza proclamarse como triunfadora.

“Esta frase ha marcado la vida de esta joven… ha determinado su forma de ver el mundo. Las palabras no tienen fecha de vencimiento»

Las palabras quedan en el tiempo

La protagonista de esta historia, aunque está segura de querer ser “zapato”, no tiene claro hasta cuando tiene que seguir siendo alpargata (sandalia o chola); no sabe cuándo tiene que salir con la cabeza en alto para luchar con el mundo y ser la líder que quiere ser, ella no sabe determinar el tiempo para declararse independiente con la confianza en sí misma y tener la actitud para cerrar tratos. La frase que su padre le dijo en su adolescencia, no tenía determinado los tiempos para cada condición…

“Dice un dicho: las palabras se las lleva el viento, aludiendo a que se pronuncian y se olvidan”

En mi opinión, esto no es así: las palabras dejan huella, tienen el poder de transformar el futuro, ya sea positiva o negativamente, según el observador que seamos en un determinado momento, y más cuando se pronuncian de manera frecuente desde temprana edad.

“Cuida tus pensamientos, porque ellos se convierten en palabras, y cuida tus palabras porque ellas marcan tu destino”

Lo que decimos y queremos transmitir es nuestra responsabilidad

Es nuestra responsabilidad y de nadie más, cómo utilizamos las palabras y cómo disfrutar del poder de las mismas. Utilizar la palabra para crear, construir, compartir, para abrazar en vez de para agredir, es nuestra decisión.

Una vez que decidimos pronunciar palabras, nuestro cerebro, así como el de la otra persona a quien nos dirigimos, buscará en sus archivos imágenes que representen sobre lo que se está diciendo o pidiendo:

Si yo digo, por favor, alcánzame los caramelos que están sobre la mesa, el cerebro inmediatamente visualizará caramelos y mesa para poder atender a lo solicitado.

De la misma manera, el cerebro rechaza, la palabra “no”. Y es así que aunque en una frase esté la negación, automáticamente el cerebro visualiza la imagen central de la oración, por ejemplo: “no pienses es en galletas”… el cerebro buscará en sus archivos la imagen y pensará en galletas y no en la negación.

Para ayudarnos a que las palabras se conviertan en nuestras aliadas para el presente y el futuro, es importante que nutramos la mente con las palabras correctas:

Susana Rangel, reconocida influencer sobre emprendimiento, manifiesta que: “hay expresiones que debemos erradicar de nuestro vocabulario, por ejemplo: “poco a poco”, ya que la palabra “poco” significa: escaso; cuando tratamos de visualizar algo con esta frase, seguramente se nos vendrá a la mente algo que avanza muy lento, en cambio si utilizamos la frase: “paso a paso”, seguramente la construcción mental que realizaremos será de avance hacia adelante.

Otra palabra que debemos sustituir de nuestro vocabulario como gerente es “necesito”, la cual significa que hasta el momento en que se pronuncia se carece de lo que se solicita, por ejemplo: no tienes trabajo, no tienes dinero, no tienes… en cambio al utilizar la palabra “quiero”, nos coloca en una posición activa, una palabra que nos invita lograr lo que se desea.

“necesito es pasivo, quiero es activo, el cuadro mental que se dibuja en nuestra mente es más dinámico… depende de nosotros el lograrlo”

Debemos acostumbrar al cerebro a pensar en positivo, para que las palabras que se produzcan derivado de nuestro pensamiento también reflejen imágenes de energía y de compromiso con lo que se está deseando, por ejemplo, decir: “si, lo haré”, cuando nos solicitan una tarea es más enérgica y comprometedora que decir: “voy a tratar”, cuando se pronuncia esta última frase, la mente no se compromete con el propósito, “la mente sólo lo intentará”.

Las palabras tienen eco; así como las pronuncies, así será la respuesta

Los estados emocionales pueden ser intervenidos, a través de las palabras

Recordemos siempre

Pensar muy bien antes de hablar, calmarse, respirar profundo cuando se está resentido, es un buen ejercicio antes de responder o manifestar una opinión.

hablar cuando se está en paz. “Una vez que se pronuncia una palabra, esta deja un espacio en nuestro inconsciente, así como un clavo, una vez que se ha clavado en la pared, deja un hueco en la misma, aunque luego le coloquemos cemento, siempre quedará la huella”

Las palabras son manifestaciones de nuestro mundo interior, son el reflejo de nuestros juicios: en ocasiones cuando hablamos sin cuidarnos, decimos: “no quise decir tal cosa” y resulta que eso que expresamos si lo quisimos decir, porque fue lo que pensamos.

Ser amable, suaviza el tono de voz y la intención de las palabras

Conclusión

La palabra tiene un enorme poder, tiene cualidades de transformación, puede, además de generar poesía, alimento para el alma y fuente de inspiración y positivismo, también puede reprimir, ofender, e inclusive eliminar al otro, lo grave de esto último, es que no sólo se le hace daño a la otra quien le queremos transmitir algo, también nos hacemos daño a nosotros mismos, porque eso queda guardado en nuestra mente.

“Está de nuestra parte cómo utilizar la palabra y que propósito darle”

Cuando repetimos constantemente una frase, esta se introduce en la mente y genera un impacto positivo o negativo en la persona y en su comportamiento; si le damos al cerebro afirmaciones positivas, seguramente estaremos más inclinados a tener pensamientos optimistas, los cuales darán origen a hábitos positivos y a una vida feliz.

“Merecemos tener buenos pensamientos y hablar desde un lugar de mayor alegría y felicidad”

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