Una promesa es un compromiso

 In Coaching-Gerencia, José Luis Halmoguera

Una promesa es un compromiso

Una Promesa es un compromiso

Generalmente, cuando iniciamos un nuevo año, hacemos promesas de cambio; ya sea en cuanto a mejorar nuestra apariencia física, nuestra actitud hacia los demás o hacia nuestra fe…

Nos esforzamos en decirle al yo interno: qué deseamos cambiar para el próximo año, y de esa manera, simplemente estamos aceptando que no nos gusta de nosotros mismos y que queremos modificar.

En otras palabras, esas promesas que en secreto nos solemos manifestar, son una declaración de cambio: es una promesa, es un compromiso.

La promesa

Es decir, el compromiso va desde el deseo de bajar de peso, ejercitarse más, decir menos groserías, ser mejor persona, dar gracias, dejar de fumar, realizar un viaje, en fin… frases de: ¨yo quiero, yo deseo, yo voy a realizar tal cosa”, que, al no establecernos un plan de seguimiento, simplemente se queda en el deseo, y como dice el refrán: “deseo no preña”.

La acción de prometer tiene dos partes: Una cuando se hace la promesa y otra que implica el cumplimiento. Esta última es la que ofrece el mayor reto, porque establece un compromiso con los demás y o consigo mismo.

Queda en el entredicho cuando no se cumple una promesa

Cuando no se cumple una promesa, se coloca en el entredicho, la credibilidad y la confianza de cara a los demás y peor aún, frente a nosotros mismos; al perder la confianza, ya sea en sí mismo o de quien nos rodea, perdemos también la facultad de hacer promesas nuevamente.

¿Cuál es la emoción que nos invade cuando logramos realizar una promesa y al cabo del tiempo, logramos cumplirla? pensemos sobre ello…

Al cumplir una promesa se activa nuestro poder, nuestra confianza en sí mismo y por ende somos capaces de convencer.

Si no hacemos seguimiento a nuestras promesas se desvanecen

Según publicación de la Revista Forbes, “La mayoría de los estudios evidencian que las promesas de Año Nuevo comienzan a caer después de una semana, y solo el 40% de las personas que hacen promesas, se comprometen. Esto se debe a varios factores:

  • El más importante es la falta de autodisciplina, o sea, la ausencia de organización y de voluntad ¡La disciplina es una mezcla de organización y voluntad!
  • Cuando no se tiene claro el objetivo por el cual se hace la promesa.
  • No establecemos tiempo para el cumplimiento, nuestra promesa para con nosotros mismo suele ser ambigua en espacio y tiempo.
  • Se carece de una guía: No plasmamos en un papel dicha declaración.
  • Generalmente no hay un plan estratégico para dicho deseo o meta, por ejemplo: si la promesa es: “Voy a realizar un viaje”, no se establece, lugar específico, fecha en que se quiere realizar el viaje, cuánto se debe ahorrar, cuáles son las opciones para comprar el boleto, cómo recaudar el dinero para el viaje… en fin, pareciera que la promesa o deseo se hace al vuelo, sin ninguna intención de esfuerzo, o se le dejara el compromiso al azar.

Al no tener el objetivo claro en nuestra mente se pierde la disposición, inclusive el interés por realizar lo que se deba hacer para cumplir.

Estamos a tiempo de salvar nuestras promesas

El propósito de brindar este artículo a estas alturas del año, es para que desempolvemos aquella promesa que nos hicimos al final del año pasado y que recuperemos su sentido, que podamos recapitularla y salvarla, en beneficio de nuestra propia credibilidad y confianza, para ello te doy algunas pautas:

  1. Vuelve a declarar la promesa y ahora, antes de realizarla, crea un contexto adecuado, un ambiente en el que te sientas cómodo, un lugar apropiado, no será nunca un pasillo o la puerta de tu oficina o casa.
  2. Tómate tu tiempo, para hacer la declaración, busca una ocasión donde estés alegre, donde no haya más ocupación que la de manifestar tu deseo: “tu promesa”. Por favor no lo hagas en tu tiempo para ejercitarte o cuando estés pensando en tu trabajo o familia.
  3. Sé claro y específico con lo que quieres; especifica qué necesitas, cuándo y cómo lo necesitas.
  4. Repite una o dos veces los detalles necesarios e importantes de tu promesa, escúchate de manera de cerciorarte de estar diciendo lo que realmente quieres lograr.

Recuerda:

Cumplir con lo que se promete, otorga credibilidad y confianza, no solo contigo mismo sino respecto a los demás.

Estas pautas, también funcionan para establecer compromisos con tus hijos, los amigos, los empleados, compañeros de trabajo, con el jefe, en fin, con el resto de las personas que te rodean:

  1. Si tienes una o varias promesas recientes, cúmplelas sin dejar pasar más tiempo. Y si has incumplido con alguna promesa recientemente, no tardes en pedir disculpas sinceras y enmendar el error. No basta con pedir perdón, si esto no es honesto.
  2. En caso que de antemano sepas que no podrás cumplir, no escatimes esfuerzo y tiempo para explicar las razones que te lo impiden, ojo de manera sincera, no por dar una excusa.
  3. Es importante antes de “prometer”, reconocer las competencias con las que se cuenta para realizarla. No prometas hacer una comida especial, si apenas sabes hacer una sopa de sobre.
  4. Controla prometer por salir del paso, o simple impulso, recuerda: una promesa es un compromiso.
  5. Cuando prometas, sé lo más específico y concreto; deja claro el objeto de la promesa para no generar falsas expectativas y evitar desilusiones.
  6. Siempre es mejor prometer poco y estar claro que puedas cumplir que hacer muchas promesas y sólo poder ejecutar la mitad de ellas. Una promesa incumplida no se olvida.
  7. Si tienes dudas sobre lo que vas a prometer, busca una segunda opinión.

Aristóteles, en una de sus tantas frases geniales, afirma: “Es más valiente el que conquista sus deseos que el que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo”.

¡No se equivocó el gran filósofo griego!

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