Aprendizaje, una acción constante

Aprendizaje, una acción constante

Acabo de leer por segunda vez la novela: “Dos años de vacaciones”, escrita por el insigne escritor de aventura y profunda influencia en la ciencia ficción, Julio Verne, me resulta interesante el aprendizaje de esta lectura; en la primera interpretación realizada hace ya bastante tiempo, cuando me encontraba en mis inicios como dirigente de jóvenes scouts, aprendí que los jóvenes, cuando están en grupos pequeños son capaces de solucionar sus propios asuntos en camaradería; cuando se ven en la necesidad de resolver algo, no les importa la procedencia, ni la condición social y sólo se enfocan en protegerse uno a los otros para salir airosos de los escollos que se les presentan.

 

De cada situación se aprende

Ahora en esta segunda lectura, aprendí que el aprendizaje en el ser humano es una acción constante: cada situación de vida nos deja una experiencia, cuando somos capaces de declararnos aprendices, es mucho lo que se gana; siempre una vivencia por más que nos parezca mala nos dejará una enseñanza.

De las vicisitudes también se adquiere aprendizaje

Estos quince jóvenes protagonistas de esta aventura narrada por Verne, le demuestran al lector, a través de la experiencia vivida por el naufragio sufrido en una isla desierta, que ante las vicisitudes, los grupos de trabajo deben compenetrarse y aliarse para actuar en equipo y que se debe pensar y actuar de manera prudente y coherente para poder sobrevivir ante la inclemencia del clima, la escasez de comida, los malhechores o ante una enfermedad.

El liderazgo se cultiva del aprendizaje constante

El aprendizaje que se adquiere con esta fabulosa historia, está brindado por la forma que utilizó el autor para desenvolver cada situación; a medida que fueron ocurriendo los hechos, la narrativa nos muestra cómo cada uno de estos jóvenes fue asumiendo un rol en su pequeña sociedad, de manera de poder realizar una convivencia en paz y armonía, nos muestra que el liderazgo, en ocasiones, puede resultar directivo y que la mayoría de las veces se ejecuta gracias a la confianza que los demás depositan en quien lo ejerce, esto se logra por la combinación de tres aspectos:

1 Competencia, es decir, tener el conocimiento y actitud para realizar la dirección

2 La experiencia, contar con la practica para escuchar y resolver.

3 La responsabilidad, la misma que se refleja al cumplir con lo que se ofrece y tratar a todos con los mismos parámetros con que se evalúa a si mismo

Estar preparado, una actitud para el aprendizaje

Afianzar el concepto de “estar preparado” para cualquier acontecimiento es otro de los aprendizajes que adquirí de esta segunda lectura:

Planificar, no sólo, las estrategias y acciones de la comunidad para lograr los propósitos acordados, sino también, planificar las estrategias para mantenernos saludables, cultos y educados para poder enfrentar el presente y el futuro.

Naturaleza es una gran escuela e influyente en la formación de un líder

Esta historia, más allá de originarse producto de un accidente marítimo, tiene su punto crucial de desenvolvimiento en la convivencia en la vida al aire libre y enfatiza a través de cada uno de los acontecimientos que la naturaleza es una gran escuela e influyente en la formación de un líder porque genera oportunidades para fortalecer el carácter y brinda el escenario ideal para reflexionar de que somos parte de un mundo donde todos nos necesitamos.

Del perdón y el agradecimiento también se aprende

Son muchos los aprendizajes que esta historia trata de transmitir, no sólo lo que tiene que ver con el liderazgo y la planificación, sino también sobre lo ontológico: nos enseña la importancia del perdón, nos muestra con un episodio entre dos hermanos, lo aliviador que puede ser esta declaración cuando se proclama desde adentro, con real arrepentimiento. También el agradecimiento, cuando todos, incluyendo aquellos chicos que no comulgaban mucho con el líder, le dan las gracias por su acción ecuánime y justa para mantener protegida y activa a toda la comunidad. Nos enseña que ante una labor común no puede existir mezquindad, ni egoísmo, sino todo lo contrario, debe preponderar la solidaridad y el servicio.

Conclusión

Todos los días se aprende, el aprendizaje puede estar en cualquier situación que experimentamos, sólo hace falta, declararnos aprendiz y eso implica estar atentos, estar preparados para ello.

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