Coaching: potenciar tus competencias

Coaching: potenciar tus competencias

En estos días se me acercó una persona y me dijo: “Entiendo que eres Profesional del Coaching y me gustaría, si puedes, que me dieras unos consejos.” Le contesté: “Amigo mío yo no doy consejos, si lo deseas, con mucho gusto podemos conversar sobre lo que te sucede y para lo cual requieres ayuda. Puedo escucharte, observarte y prestarte mi mirada, es decir, mi manera de ver las cosas y darte mi opinión, y tratar de que tú mismo veas y encuentres las respuestas, por supuesto, basado en tus propias competencias y experiencias”.

Soluciona tus asuntos desde tus propias competencias

Mi compañero, entusiasmado con el tema, me respondió: “Suena interesante, es decir si yo acepto tu invitación, tú no me darás consejos basados en tus experiencias, sino que me ayudarás a buscar mis posibles soluciones, basadas en las mías”. Enseguida le contesté: ¡Es así!, yo no soy tú, por lo que mis competencias para resolver mis propios asuntos, suministradas en forma de receta, no te servirán de nada. Podemos construir juntos tu propia matriz de solución”.

El Coaching observa las emociones, corporalidad y el lenguaje

El coach ontológico forma parte de este fascinante mundo del coaching. Debe ser capaz de observar detenidamente la interpretación que los seres humanos construimos de nuestros propios actos y experiencias, las cuales se reflejan en nuestras emociones, corporalidad y en el uso del lenguaje.

El coach ontológico actúa de manera profesional

Observa de manera  detenida y respetuosa al asistido, valga decir,  su modo de actuar, lenguaje, juicios y otras conductas; interpreta el concepto que ellos tienen de su propia experiencia. Y muy asertivamente, quien se dedica a realizar couching interviene en esta visión que tiene de sus experiencias con el fin de determinar cómo pueden ser cambiadas.

Jhon Whitmore en su libro “Entrenando para el desempeño empresarial”, describe el coaching como un agente capaz de “desbloquear las potencialidades de una persona para aumentar al máximo su propio desempeño”; su misión es ayudarlos a aprender en vez de enseñarles.

El coaching no limita ni deja de lado la opinión y mucho menos descalifica el poder de razonamiento del entrenado, al contrario, lo estimula para que descubra por sí mismo lo que le está sucediendo y actúe en función de ello, bajo premisas bien definidas de antemano. En otros términos, sin dar todas las respuestas, los estimula para que encuentren sus propias soluciones.

“El coach no es un solucionador de problemas, un maestro, un consejero, un instructor, ni siquiera un experto; es un facilitador, un asesor, un elevador de conciencia”, según John Whitmore.

De acuerdo con este planteamiento, el profesional del coaching, debe contar con estas cualidades, a objeto de brindar un servicio de calidad:

  • Paciencia
  • Imparcialidad
  • Capacidad para inspirar confianza y credibilidad: respaldar a sus asesorados
  • Asertivo
  • Buen oyente.
  • Perceptivo
  • Consciente
  • Responsable
  • Talento para comunicar ideas con claridad. Se asegura de haber sido entendido.
  • Abierto al diálogo.

Seguramente una persona no posee todas estas cualidades. Sin embargo, un buen coach se esfuerza por potenciar las características que sí están presentes en su asesorado para poder contrarrestarlas con las cualidades que le faltan. El coaching busca el conocimiento y su propio entrenamiento.

Quien recibe el Coaching también tiene responsabilidad

Así como el coach debe tener una serie de habilidades, también es cierto que el asistido debe contar con dos cualidades esenciales: voluntad y actitud. Si alguna de ellas no se encuentra presente, no se podrá llevar a cabo el proceso de coaching, ni emprender algún tipo de cambio que se quiera establecer.

Buscar en tus potencialidades tus soluciones

Cuando mi amigo entendió el significado de una sesión de coaching, se motivó a buscar sus propias soluciones, derivadas de su experiencia y potencialidades, claro está, con la ayuda o mejor dicho con la mirada de una persona externa que no tiene ningún tipo de vínculo con el problema que vive.

La conversación fue muy productiva porque encontró respuesta a muchas de sus interrogantes, así como diversas interpretaciones sobre su situación, con base lo aprendido en su casa o cuando era un niño. Al percatarse de esta novedad, captó de inmediato la necesidad de analizar las cosas desde otro punto de vista.

Si requieres buscar respuestas, entusiasmaste apóyate con un Coach ontológico

 

 

 

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