Control de la gente tóxica: está en tus manos

El control de la gente tóxica está en tus manos

Durante una reunión empresarial efectuada para realizar la evaluación del personal, estaban presentes los directores de cada área, conjuntamente con el Gerente de Relaciones Humanas. Allí se sugería la necesidad de impartir talleres con el objetivo de cambiar la actitud de algunos empleados; esto porque según ciertos colegas, el recinto laboral estaba dominado por “quejones de oficio”. Argumentaban que a cualquier situación le encontraban un problema, se enfrascaban en argumentos fatalistas para iniciar o finalizar una tarea, no asumían sus obligaciones y responsabilizaban a los demás de los errores cometidos. Es decir, con cualquier pretexto, intentaban tener el control y lograban manipular para salir airosos de las dificultades.

“conclusión, quien ejerce el control con estas conductas es una gente tóxica

¿quién no se ha enfrentado con un jefe autoritario y manipulador?

En cualquier circunstancia de la vida, ¿quién no se ha enfrentado con un jefe autoritario y manipulador que quiere todo el control para sí mismo: quiere que hagamos todo lo que él disponga sin escuchar nuestras ideas? ¿Quién no tiene un compañero de trabajo que tiene el mal hábito de quejarse y lamentarse de manera constante de su jefe, su esposa, sus hijos o amigos? Situación que puede llegar al punto de convertirse en tu confidente para que seas testigo directo de sus fracasos. Lo cierto es que todos estamos expuestos a vivir estos encuentros que a la postre generan inconformidad, molestia y dolor. Ante este panorama, la pregunta que debemos formularnos para tener el control en nuestras manos es ¿qué debo hacer para poner límites a esa gente tóxica, de manera tal que su actitud no afecte negativamente mi motivación o mi estado de ánimo? La intención de este artículo es proponer algunas ideas para enfrentar y evitar a los tóxicos.

la gente tóxica desea siempre el control de su lado

Los comentarios dañinos, la propagación de chismes, la crítica compulsiva y la queja perenne caracterizan, entre otras actitudes, a las personas tóxicas. Ellas saben que sus palabras y gestos propician un ambiente nada armónico que lo aprovechan para su exclusivo beneficio, para tener el control de su lado. La consecuencia nefasta de esta particularidad es que puede contagiarse rápidamente, como una reacción en cadena, corriéndose el riesgo de destruir o paralizar cualquier trabajo de grupo ya encomendado.

Agresión pasiva, una conducta tóxica

Otra conducta es la agresión pasiva, la cual se traduce, por ejemplo, en resistirse al cambio, hacer silencio o ademanes de indiferencia ante proyectos de su incumbencia o retardar adrede un trabajo asignado. Con ello se impide la buena marcha y concreción de una meta planteada. ontológicamente hablando, esta forma de actuar es generada por el miedo al cambio y una baja autoestima.

El mete culpa, también es tóxico

También existen los “mete culpa” y sus manidas frases: “Debiste pensarlo mejor”, “Te lo dije”, “Lo que hiciste arruinó el proyecto” y tantas otras. Cada uno de estos comentarios tienen el propósito de endosarte la culpa y hacerte sentir mal por un final que ya era predecible para la persona tóxica. De esta manera, obtiene el control de cómo te vas a sentir o lo que vas a hacer”. En su libro Gente tóxica, Bernardo Stamateas puntualiza que “al aceptar ese trato, cualquiera podrá decirte qué hacer y qué no; los demás podrán manejarte y lastimarte con permiso, sí, con el permiso que tú le diste al cederle el control y poder de tu vida”.

La manipulación es otra herramienta de la gente tóxica

Sobre todo cuando existen relaciones jerárquicas, luchas de poder y donde se necesite reforzar la lista de aliados o simpatizantes hacia una acción o propuesta de ética dudosa. Para evitar caer en la tentación de realizar acciones que contravengan los propios valores, es imprescindible identificar a la mayor brevedad los puntos débiles de nuestro proceder que, como seres humanos, tenemos todos.

El control de la gente tóxica es una acción que ineludible

El debido manejo y control de la gente tóxica es una acción que ineludiblemente tenemos que aprender con el fin de no afectar nuestra estabilidad emocional, la cual puede reflejarse en mal humor, descontento y desmotivación con nuestras funciones en el lugar de trabajo. No debemos enemistarnos con el resto de los compañeros que nada tienen que ver con la actitud de quienes se inclinan por la crítica, la queja y el lamento sostenidos o por quienes manipulan o son indiferentes ante el logro de terceros. Es vital identificarlos para tomar las previsiones necesarias, y tener el control en nuestras manos

Una vez identificada la gente tóxica, corresponde de inmediato aprender a enfrentarla y prevenirla y así tener el control en nuestras manos

 

  1. Ante la crítica constante, debemos estar alertas y conscientes. Si este rasgo es para evaluar, puede tener un valor positivo; pero jamás cuando se realiza con el afán de desacreditar para quedar “por encima” de los demás. De ser así, lo conveniente es rebatir y retomar de inmediato el tema en discusión. Es desaconsejable pisar el terreno de los descalificativos y las ofensas. Sustituir la queja con una acción proactiva facilitará la resolución del conflicto.
  2. Cuando nos topamos con el pasivo-agresivo, son inconvenientes las reticencias; es decir, quedarse callado o dar a entender maliciosamente que oculta parte de la información, no es saludable para la discusión. Este tipo de personas son muy sensibles y procuran evitar los conflictos. Lo idóneo es plantearle la situación de manera constructiva y armoniosa.
  3. Frente al que culpabiliza a todos, lo primero es respetarnos y aprobarnos a nosotros mismos para ser aceptados por el resto. No cedamos el control de nuestro pensamiento, ni mucho menos el de nuestras emociones. Deshazte de las culpas falsas pues sólo eres responsable de tus decisiones. En ocasiones sucede que no estamos conformes ni felices porque estamos ocupados en agradar a los demás y en ocuparnos de sus responsabilidades.
  4. Y con los manipuladores, la situación se torna más complicada porque está vinculada con tu formación, con tu experiencia de vida. Si sientes que te manipulan, pide tiempo, esto hará que retomes el control y le estarás informando al tóxico que tú tomarás la decisión. Aprende a decir “No”, pues cuando dices “Sí”, le das prioridad al deseo del otro y no a lo que tú realmente quieres. Mantén firme tu posición contra viento y marea. Toma en cuenta que el manipulador siempre intentará hacerte sentir culpable si no accedes a su solicitud.

 

 

Reflexión

Y como relataba al principio, en esa reunión de directores no se pudo llegar a un acuerdo para impartir talleres para la gente tóxica. ¿La razón? Determinaron que son conductas aprendidas desde muy jóvenes y que un cambio de actitud pasa primero por darse el permiso para dejarse ayudar. Muchos no se dieron cuenta que tenían actitudes tóxicas.

Es un trabajo individual controlar a la gente tóxica

Revertir una conducta tóxica implica un trabajo individual y no grupal.  Para lidiar con una persona con estas características, lo mejor es manejarla de manera objetiva, sin involucrarse emocionalmente, en aras de no contaminarse ni caer en depresión. Lo mejor es tener el control de nuestras acciones y de nuestras emociones para no dejarse llevar por los deseos de la gente tóxica.

Más adelante hablaremos más sobre este tema, hay otras actitudes de la gente tóxica, a las cuales debemos estar preparadas para su control

Agradecimiento a la Lic. Yesenia Balsa, por su apoyo en la corrección de estilo

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mostrando 2 comentarios
  • Cesar Lopez
    Responder

    Excelente trabajo José Luis, muy bien presentado y sobre todo muy edificador, es de lectura agradable y llana invita a la reflexión y a pasearte por situaciones vividas, preguntarse como las abordamos y entender porque o porque no lo hicimos bien pero lo mejor es que te ayuda a mejorar los puntos de vista, enfocarse en uno y tomar decisiones mas asertivas y empáticas.
    Un abrazo amigo!

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